¿Qué sentido tiene el pensar que estoy loco?, no siempre me sucede eso de creerme sumergido en una locura poco entendida. Me siento loco cuando no concuerdo con muchos en la visión que se tienen del mundo, de las cosas buenas y malas, o de la vida. Me siento de esa forma tal vez porque es una forma en que mi inconsciente, mi interior, busca no pertenecer a los demás.
Eso se debe, de seguro, a que no me siento cómodo con tantas personas que me rodean; están cegados de mis ideas. Entienden el mundo de forma tradicional, trivialidades en la personalidad se marcan en sus miradas. No hay más por buscar que el simple lado que vemos de las cosas. Aquí es donde entran esas visiones , que dudo, sean actitudes de un loco. Se priva mi razón y deja de tomar toda los movimientos ordinarios de los otros. Un menester de violencia cierra sus puertas y la incomodidad de que alguien dude si todo anda bien los incomoda.
Aunque no quiero pensarlo con esta fórmula, al igual de que me da miedo: algo interno me dice que no soy como los demás, que tengo una marca de distinción en mi corazón que me hace soñar despierto en las horas donde mis contemporáneos pierden la cabeza en fiestas, en la ociosidad de nuestro tiempo. De solo pensar en aquellas gargantas quemándose por el alcohol, de las mentes aturdidas por las mentiras de los medios de comunicación, de las pobres almas que se sienten conformes con su ignorancia; me siento fuera del mundo, lejos de mi presente, alejado de la realidad; y mi mente me transporta a deseos íntimos del alma. Cuando los placeres son solamente para los peores seres humanos y la mala fortuna se encuentra asechando a los buenos corazones, mi espíritu respira asfixiadamente, mi voz se calla para poder escuchar la voz de una mujer que se encuentra al otro lado de la ciudad.
