sábado, 11 de enero de 2014

La gran injusticia sagrada.

No merezco esto que me estás haciendo, no entiendo tu razonamiento, y sé que eres inteligente, pero esta vez no. Me he esforzado tanto, he escrito muchísimas veces que te amo, te he dicho que te amo y que estoy esforzándome por ti, de frente, no es ningún secreto y como sé que te lo he repetido comprendo que estás enterada de mi lucha diaria con el destino para poder ayudarte contra tu soledad y contra cualquier mal.

No merezco esto que me estás haciendo, sabes que te amo y te vas para atrás, dices que no quieres hacerme daño y lo haces tan descaradamente en mi cara. Dices que es mejor ya no vernos y que es necesario experimentar otras cosas y otras personas... vale, lo de conocer cosas nuevas eso sí te lo creo y lo acepto, pero el dejarnos de ver para no hacernos daño, más bien para que no me hagas daño es algo cruel. No te entiendo, no me das ninguna razón.

No merezco esto que estás haciendo, me has amado, me lo has dicho. Tú debes de comprender muy bien lo que significa separarse de lo que amas, sé que te ha pasado: ese dolor que se queda para siempre y traumatiza la sangre, los encuentros después son sencillamente trágicos y te quedas con esa sensación de la impotencia y de lo malo. ¿Acaso quieres transmitirme es dolor del pasado ahora?¿qué quieres hacer?

¿Por qué actúas así? si piensas que alejarnos es lo mejor que puedes hacer, yo te digo que es lo peor que puedes hacer ahora. El amor trabaja en mí junto con la razón, ya no son dos cosas distintas.

¿Acaso de eso trata el amor? El querer a alguien tan profundamente para después botarlo al inmenso hoyo del olvido y terminar con un absurdo pensamiento que estuvo bien. ¿De eso se trata amar a alguien? te lo pregunto. Yo sé bien que lo que estás haciendo yo no lo merezco ¿qué te hice para que actuaras de tan pésimo modo? ¿acaso me odias y quieres vengarte así?.

A mi juicio y lo que tengo entendido del mundo, así no se tratan a las personas que te quieren. Eso que me estás haciendo no se le hace a una persona que te ama tanto. Yo te amo.

Pero, a pesar de todo, yo tengo el mismo amor que siempre... vienes y dices que he cambiado, que siempre que vienes no soy el mismo, pero eres tú. Te digo que yo te amo como ayer, como desde que nos conocimos en los últimos días de esa tonta escuela.

Te amo, y por ese gran motivo yo no te lastimaría como lo estás haciendo ahora. Sé que eres buena, te conozco, lo veo en lo que me has escrito y sé que me has amado como yo lo hago...¿por qué lo haces? ¿por qué me intentas ahogarme en tu mar del olvido?.

¿Dónde estoy?



La vida que llevo transcurre lentamente, como la vida de muchos otros. No hay más horizontes que los que yo mismo me propongo, la voluntad de todo lo que quiero soñar se revela en mis pensamientos, una flor entre hojas muertas. Las oportunidades vienen y van, se dan lugar y fecha sin que uno las hubiera solicitado.

Soy joven, a veces dudo de lo que quiero para el futuro y en muchas otras varias cosas confío en lo que el corazón me propone. No quiero creer que soy alguien movido por sus pasiones ni mucho menos alguien que es vagabundo de su propia realidad, pero creo que sí lo soy.

Tengo que ver hacía el frente y no bajar la cabeza por el miedo. Todo lo hago por ti, que eres mi hermana, ni novia, mi confidente y acompañante, mi tormento y mi valor. Mi patria eres y mi vida serás.

¡Qué laboriosa es la vida! suplicio y necesidad. Todo lo tienes y yo quiero todo. Insoportable y malvado el destino viene a darme la mano después de que con un empujón me lanzo al abismo de mis tormento. Todos somos buenos y malos.

Hoy doy mi amor por ti, hoy doy mi corazón por ti. ¡Te amo, te amo! grita mi sangre encerrada. Y con los pies tocando el suelo, pisando tus huellas y las mías, y con los brazos extendidos al cielo se posa mi cuerpo como un gigante, chocando con las paredes del miedo derrumbo todo lo que soy diariamente para renovar mi amor, para estar contigo una vez más, y otra, y otra, y otra.

Estoy feliz porque soy verdadero, porque existo como cualquiera de ustedes. Sé que no estoy muerto y por esa luz que llevo dentro voy a pelear contra la vida para que estés a mí lado.   

viernes, 10 de enero de 2014

¿Qué soy?




Me gustas, siempre me has gustado. Me encanta tu inteligencia y me parece maravilloso tu amor hacia las personas que han tocado tu vida. Quiero que sepas que me gustas demasiado... que te amo demasiado.

"No estoy loco, no estoy loco, no estoy loco, no estoy loco...." me repito en cada momento espontaneo esa mentira. Desde siempre te he amado, o no lo sé de verdad. Hay un recuerdo donde pienso yo que ha trabajado algo o alguien y lo ha venido a modificar: la primera vez que entraste a mi vida no me intereso para nada, una niña nada más, pero aun así hubo algo diferente. ¿Quién sabe realmente como trabaja el destino de las personas (no te gusta la palabra destino, ¿qué te gusta más, el azar, Dios, la vida? ahora todo es igual) que cotidianamente se relacionan los unos a los otros sin darse cuenta?. Aquí es donde cambia ese recuerdo, al pasar tres o cuatro años y el saber que estamos juntos, lo modifico de tal modo que ahora pienso que desde que te vi por vez primera ya me gustabas. Es una locura, se que no anda bien mi cabeza porque las cosas no fueron así. Aún hay un poco de razonamiento en el cual no ha trabajado el amor y me comienza a decir que no lo crea, que ella no me gustaba al principio y que tuvieron que pasar los años para empezar a amarla. Ahora dudo.

Soy una persona cuerda, sólo sé que va a llegar un momento en que el amor me haga perder el sano juicio que deberíamos tener todos. Lo estoy sintiendo, es parecido a ua enfermedad que brota desde el alma. ¿Dónde encontrar medicamento para tal cosa; a dónde puedo yo buscar un lugar donde curen de amor?.


martes, 7 de enero de 2014

¿Y mi miedo dónde está; en que parte puedo yo arrancarlo de mí? No puedo dormir, odio no poder dormir. No puedo pensar bien, me duele la cabeza, me duele la cabeza... las cosas van perdiendo su color, su tono de siempre. No soy el de antes, no soy el que quiero ser. Ya nada me da alegría, no veo claro y no quiero ponerme peor. 

¿Y la muerte? ¿y cada vida? ¿las historias que hemos dejado atrás? ¿y los besos? ¿y el amor de Dios? Tengo la voluntad, y tengo la paz, pero tengo esta maldita tristeza enterrada de raíz.

¡Quiero dormir! ¡Quiero quitarme este horror del cuerpo¡ Las pesadillas, sí, las pesadillas se salen de los sueños y me empiezan a espantar de nuevo. Soy el de ahora, soy el que permanece en un presente; no encuentro nada.

Apagué la luz una noche, sentía que si apagaba la luz aparecerías entre las sombras de mi recámara y aquí estabas, andabas por un momento entre mis manos como un humo que se dispersa, que se dispersa siempre.

De: La Tregua (Mario Benedetti) (2)


Fragmento del: Domingo 7 de julio

...Ese mar es una especie de eternidad. Cuando yo era niño, él golpeaba y golpeaba, pero también golpeaba cuando era niño mi abuelo, cuando era niño el abuelo de mi abuelo. Una presencia móvil pero sin vida. Una presencia de olas obscuras, insensibles. Testigo de la historia, testigo inútil porque no sabe nada de la historia. ¿Y si el mar fuera Dios?...