sábado, 2 de agosto de 2014
Poema del sábado: XVI
Acúsome, Señor, de haber amado,
de haber soñado más que haber vivido,
de más haber dudado que creído,
de haber menos reído que llorado.
Acúsome, Señor, de haber buscado
de arte santo en la embriaguez, olvido,
para todos los bienes que he perdido,
para todos los males que he encontrado.
Señor, único espíritu sereno:
dime, juzgando todas mis flaquezas,
si al mal, menos que al bien, he sido ajeno;
y si encuentras en mí, sólo tibiezas,
dame más vida para ser más bueno,
¡aunque me des con ella más tristezas!
(Francisco Javier Moreno)
miércoles, 30 de julio de 2014
martes, 29 de julio de 2014
Despertar después de despertar.
De repente, de repente, en un parpadeo; todo ha cambiado. Empiezo por darme cuenta de que no hay sonido de violento rayo, tampoco humedad penetrando los pulmones, heridas, ni cicatrices en la sangre ni grietas divisoras. La luz solar, igual que un adorno dorado, expande las regiones internas, atraviesa mi substancia.
Solamente la tierra y yo.
lunes, 28 de julio de 2014
Divagación nocturna.
Pienso que duermo, que no estoy en la casa, ni en la ciudad o el mundo en que todos nos movemos. Pertenezco al insomnio que mina las horas de las noches, excava la tierra del hombre para llegar a la raíz del espíritu y el alma (¿es el alma un otro yo?). Me quedo quieto para poder respirar sin ningún temor. No hay muerte, tampoco hay que pensar en el contorno que se dibuja de Paloma (mujer que abre su vida). Espero no despertar. Intento calcular el tiempo que está pasando, no hay tiempo. Unas manos que recorren el centro que bombea la sangre, se juntan con las mías; y no le pertenecen.
Cierro los ojos, siento mis huesos que se empiezan a hacerse cristal negro, las venas son finos hilos de brillante vidrio, los músculos se endurecen, diáfanos y confusos. El sonido, la sombra unida a la pared también se vuelven cristal... Despertaré.
domingo, 27 de julio de 2014
Persona fantasma, Paloma.
En tu piel he vivido, alma que nace para renacer en otro sitio. Con extraño sueño llego al interior del ser, pero no el mío, sino al tuyo que se abre sin saberlo: igual que verse te veo sin mirarme. Y extiendo mis manos para recibir tu caída, aproximándose rápida, cercana en fuego. Hundido en en la tierra de la realidad marqué mis pasos a la par de tu sombra. Exploté tan despacio y en silencio que no encontré cielo ni piso en donde crearme.
Muevo las alas desde tu interior, grito en desesperado vaivén con el aire que reposa en tu pequeña habitación, extremo y altura, pared y cama, ventana y puerta y rendija y ropa y auxilio. Todo lo vi, porque te vi a ti en el interior de tu ser,y sin embargo no te pude encontrarte.
Correr.
¿Estaremos ahí para decirnos adiós, para acabar con el dolor? Las voces que se encuentran a mi lado mueren y nacen; ¿soy el mismo o es que siempre estoy cambiando? La muerte está en mi interior, pero aún se siente lejos, y lejos estoy buscándome. Debe de ser un cumulo de huesos blancos que exponen su tétrica imagen al sol, o un charco de sangre que nutre el árbol de la vida. Me pregunto si seguiremos en nosotros ¿veremos a la muerte en alegre abandono? vida sin materia, luz encendida en la obscuridad, agua en el agua.
De pensarlo me surge un sentimiento que hace arder al líquido interior, de rojo a viento.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



