viernes, 10 de octubre de 2014
Buscar para buscar para buscar.
Me persigue un sueño, que en la noche de aromas incesantes despierta en las horas dormidas un frágil recuerdo. Me atrapa para entrelazar un pasado que se desvanece, semejante a la nieva que baja en las madrugadas; junto con el cuerpo de la mujer amada. Me aporta vida el secreto sueño que experimento en mi interior, que infatigable dibuja el verdadero contorno de los objetos y sujetos, para después dejar de existir en la ciudad, en una casa, en un país de tierra y agua. Quiero dormir, el sueño hace que resurja de las cenizas del viejo día al alba matutina.
miércoles, 8 de octubre de 2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
jueves, 25 de septiembre de 2014
Después regresaste.
A ti te he visto, Amor mío, hoy; el recuerdo de tu viva imagen traza un laberinto azul y obscuro en la electricidad de mi conciencia, diáfano circunloquio en el cual te he vivido. Las líneas rectas de las puertas están abiertas. Todas las cosas saben que te espero. La tersa pupila dilata tu recuerdo, lleno de perfume y abismo. Hoy quiero hablarte donde no esté tu eco, tu llanto que alguna vez vi (sintiendo que era el tuyo, llanto de niña, el más hermoso). Pensando en ti mis manos abrazan un aire sólido. No fantasmas, en cualquier lugar escondidos. Y vienes a mí, año primero de tu separación. Te veo cada vez más cerca venir, sin enfermedad ni muerte ni palabras, mas un recorrido astral te envolverá en el manto del destiempo; guardada en el pecho tuyo y mío has de renacerte, de reconocerte, de saberte amada. Secretos, consuelos, filosofía hecha para hablar entre dos, entre tu misma y alguien fugaz.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
sábado, 20 de septiembre de 2014
Malestar aceptable.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Todo soy yo. ¿Todo soy yo?
Este fuego es mío, de mi interior y por todos lados. Claro que no es constante, su aparición surge tan fuerte entre los movimientos latentes del beso; siluetas arraigadas a la tierra lo despiertan. A veces el fuego me quema, lo llevo lo mismo que el dolor de la herida abierta; otras, prende mi sangre, y en las noches la oigo crepitar. Pero no brilla, no muestra su luz, este fuego mío no muestra su luz.
La voz de una mujer clara, reposa en mis recuerdos. Eso es increíble, en mi cerebro se genera una electricidad que va transmitiéndose de neurona en neurona, nada fuera del universo, todo es real. Pero la conciencia es algo que me inunda de misterio, se transmiten tantas y tantas ideas, emociones, sensaciones, y en cada cerebro se percibe la realidad del hombre por sí solo. Nada se nos muestra como es, se necesita de un ser que perciba el mundo para lograr interpretarlo, aunque no es necesario que exista una conciencia para saberlo existente. Allá dentro el recuerdo de ella se mezcla con mi realidad, se dibuja su cara, la alegría de su persona, el color de su ropa, su forma; miro hacia arriba o por debajo del mundo y la encuentro en el tejido de mis venas. Siento vibrar su canto, su inesperado reencuentro con mi tiempo. Todo se devuelve, si lo deseas y si trabajas duro por ello. Devuélvenos el amor, la palabra silenciada, la pasión vehemente del arte.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
sábado, 13 de septiembre de 2014
Mis despertares.
Amanece en el momento en que estoy más solo. Rodeado de gente, apenas puedo distinguir el claro paisaje que se distingue a todo lo largo del horizonte, donde nace el nuevo día, manchando la lejanía con su luz de acuarelas, su encendido brillo que lo cubre todo. Es a esta hora en que se borra la línea de la noche y la mañana (si es que algún día la hubo). Cada silueta que se cruza en mi camino desvanecen mi ilusión, al igual que el vapor del agua o del rocío que cubre el pasto se evapora avanzando hacia la tarde; me veo en un laberinto de sueños confusos, en un espejo que no me refleja, refleja a todos. Sólo la música que sale de este aparato cuadrado y negro me ayuda a escapar, que entre hilos de metal transmite la electricidad que hace vibrar los sonidos, hablo del celular. ¡Oh, Música! quién no a recurrido a ti en su tristeza, quién no te ha llorado alguna vez. Mi ilusión en las mañanas es estar allá, lejos, donde pueda apreciar la salida del sol sin tanto ruido frenético, sin tantos pulsos de corazones alborotados; y la música, como un acto de amor, me da aquella sensación de la luz cálida que entibia mi rostro. Y si contigo fuera, Paloma, cuántos días no se perderían en el instante.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
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