domingo, 2 de marzo de 2014

Uno más uno...



Me he cansado de lo que soy, de las cosas que hago desde hace meses. Una forma de recorrer las horas que tan incesantemente marca el reloj, no quiero decir que soy prisionero de un sistema tan poco cambiante como los segundos que van y van y van en su tic tac de siempre.

Tendría que ser un farsante, entrar en una complicidad de máscaras y de entretenimientos poco fiables para la salud, espejismos neutros y de olvidos prematuros y desvergonzantes. Cambiaría mis zapatos, mi ropa, el corte de cabello; me volvería otro para ser otro, no hay problema, es sencillo que de vez en cuando transforme una conducta habitual, que de a poco convirtiera el color rojo en gris y viceversa.

¿Por qué no me siento pleno?, no puedo estar augusto con la enorme bota que patea mi rostro, hablo de la sombría soledad. Tal vez hable de todo esto porque en el fondo me siento solo, no tengo un lugar para con quien acudir cuando me sienta frágilmente devastado, cuando tengo ganas de hablar de mi intimidad. Lo pienso y no lo acepto, ¿cómo es posible que me deje guiar por tan subversivos pensamientos?.

Pero aquí estás tú, sé que en algún sitio, de entre todas las casas y las calles y las ventanas y las salas, te encuentras sin conocerme, sin saber de mí, aunque sepas que estoy. Y la búsqueda ha comenzado ya a mucho tiempo de está triste confesión.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario