viernes, 16 de mayo de 2014
Un día diferente.
Tumbados en la cama de la extraña habitación, viéndonos el uno al otro, empiezas por besarme, te acompaño en el acto para iniciar el ritual que hemos inventado. Sedientos de amor resistimos un poco más nuestras vidas por esto, por aplacar la sed de no tenernos, enriquecer el caudal, de ver cosmos y planetas, galaxias que se extienden gracias a la unión, nosotros.
Paloma y ruiseñor que se entrelazan en un cielo doblado, infinito, misericordioso. En su vuelo los alcanza el relámpago de la pasión íntimamente secreta. Mueren. Renacen. Prenatal destino que extiende sus alas.
Sigues avanzando, el enervante sabor tu cuello dilata mis pupilas, tu pecho está cerca del mío, los corazones intentan extender sus venas, tienen ganas de llenar de la sangre del otro su cuerpo, conexión líquida. Mis manos llaman a tu alma, se sale por todas partes de ti; y te duele, lloras y cierras los ojos. Corte de prisma, caída de estrella.
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