miércoles, 29 de octubre de 2014

Pequeña divagación.


Mi mirada observa un madero flotante que lleva encima un nudo hecho por las llamas que danzan a la orilla de una fosa secreta entre las penumbras de un bosque lleno de árboles gigantescos a punto de caerse sobre un camino hecho al avanzar los hombre de ciudades caótica de ruidos fugaces que despiertan antiguos ecos que hablaban de la sabiduría que pertenece a la ciencia que despierta el deseo para responder a los más grandes misterios pertenecientes a los dioses y de su muerte siempre terminando en sueño.  

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