martes, 20 de mayo de 2014

En ti.





  En aquel sueño tenía el impulso de entrar, la tierra húmeda y cálida por debajo de las sombras de los árboles que se encontraban al principio me agrandaba el deseo de seguir hacia adentro. Lo dejé todo al entrar, una vida que no muere, se aleja paulatinamente, guiada por el viento de algún Dios, o por la brisa vagabunda del olvido. No me detuve, los troncos altísimos eren más y más a cada paso, sus raíces empezaron a hacer un camino. Escuchaba aves, pequeños sonidos emitidos por insectos, felinos y roedores que nunca descubrí. Un río nació al lado mío y fue creciendo. Y fue ahí, en ese lugar alejado de todo que escuché el primer golpe. No me había dado cuenta que latía... estaba en un corazón, tranquilo y vivo. 

viernes, 16 de mayo de 2014

Un día diferente.


 Tumbados en la cama de la extraña habitación, viéndonos el uno al otro, empiezas por besarme, te acompaño en el acto para iniciar el ritual que hemos inventado. Sedientos de amor resistimos un poco más nuestras vidas por esto, por aplacar la sed de no tenernos, enriquecer el caudal, de ver cosmos y planetas, galaxias que se extienden gracias a la unión, nosotros.
  Paloma y ruiseñor que se entrelazan en un cielo doblado, infinito, misericordioso. En su vuelo los alcanza el relámpago de la pasión íntimamente secreta. Mueren. Renacen. Prenatal destino que extiende sus alas.
    Sigues avanzando, el enervante sabor tu cuello dilata mis pupilas, tu pecho está cerca del mío, los corazones intentan extender sus venas, tienen ganas de llenar de la sangre del otro su cuerpo, conexión líquida. Mis manos llaman a tu alma, se sale por todas partes de ti; y te duele, lloras y cierras los ojos. Corte de prisma, caída de estrella.  

jueves, 15 de mayo de 2014

Separación y encuentro.


Me he contagiado de estupor, de rápidos colores que cambian, caleidoscopio en mis pupilas. Se me separan los árboles de la tierra mía, fértil idea realizada en el centro del fuego ardiendo.
   Y al despertar del caudal del sueño entristecí. Te tuve tan cerca y no pude tenerte, era una ilusión extraviada, que tal vez buscaba una luz a la cual unirse y terminó dando vueltas en mí interior, cual ave liberada y que apenas puede aletear.
  Seguramente en algún sitio ella pensó en mí. La noche y su luna de oro brillaban con tan verdadero contraste en sus ojos. ¿Dijo mi nombre o el suyo?.
  Si soñé fue porque la extraño, y me entrego a la idea de que su imagen se va perdiendo en el lento tiempo del presente, que en algún momento aparecerá algo que me recuerde que la he olvidado y no la podré recordar.
   

lunes, 12 de mayo de 2014

Un poema de Mario Benedetti


Me das tu cuerpo patria y yo te doy mi río
tú noches de tu aroma / yo mis viejos acechos
tú sangre de tus labios / yo manos de alfarero
tú el césped de tu vértice / yo mi pobre ciprés
me das tu corazón ese verdugo / y yo te doy mi calma esa mentira
tú el vuelo de tus ojos / yo mi raíz al sol
tú la piel de tu tacto /yo mi tacto en tu piel
me das tu amanecida y yo te doy mi ángelus
tú me abres tus enigmas / yo te encierro en mi azar
me expulsas de tu olvido / yo nunca te he olvidado
te vas te vas te vienes / me voy me voy te espero.

Las horas.


Paloma, por qué me castigas con tanta ausencia. No he podido comprender lo necesario para creer en Dios, me falta crecer o morir tal vez. Si tuviera lo que es menester para poder hablar con él, hablaría de ti. Le pediría que te salve, si es posible, de la soledad y de tu miedo que siempre cargas. De la fatiga del sobreencogimiento de la vista cansada. 

Sería natural explicarle lo que siento, Él me comprendería, me daría el por qué de las cosas y cerraría mis ojos por una eternidad. Un sueño profundo donde caer en ti me haga vivir por dentro, un sueño que es realidad y mentira a la vez.

No te volveré a ver nunca más en está vida, tú lo decidiste así, que así fuera para no... (no lo sé todavía). Pero al final del camino encontrare tu sombra, te amaré en el olvido, fruta sin agua, melodía sin sonido, viento sin aroma, vacío a la deriva, cielo bocabajo.  

lunes, 5 de mayo de 2014

¿Un corazón?


¿Un corazón guardo en mi pecho?, lo escucho en las mañanas cantar en su jaula, de sangre y de movimiento. No hay latidos...hay canto, hay vuelo, y al extender las alas se escapa de mí. 
  ¿Un corazón guardo en mi pecho?, siento una maravilla en construcción aquí adentro, un edificio alto que casi toca el cielo. "Sube, desde la cima contempla conmigo el horizonte gris. Una nueva noche se abre".
  ¿Un corazón guardo en mi pecho?, una mujer me acaricia desde adentro, su voz está en mí. Sueño lo que sueña. Un canto me suena, su voz está lejos, pero la escucho. Sé su nombre.

miércoles, 30 de abril de 2014

Una carta, Paloma, para mí.


"Ella ya vive otra vida; no sé quién es ahora", he pensado mucho en éso, no quiero poner un pasado en mi presente como una barrera que cubre el camino. Sería sencillo olvidarla , no pensar nunca más en las secretas horas que compartí con ella; lanzar su memoria a un pozo, o enterrar aquel amor compartido en una cajita, lejos de mí. Sería fácil olvidarme de su cara, de sus manos apretando las mías, de su cuerpo-sueño, de su pensamiento y del llanto que tenía encerrado.
   Pero ahora que no está, y pretendo olvidarla, más la recuerdo. La veo en frente de mí, a unos cuantos pasos, que es una distancia suficiente como para no alcanzarla y para que no me escuche. Sería fácil pretender que no ha pasado nada, que de verdad nunca estuvo aquí y que no duele su falta. Y me doy cuenta de que  forma trabaja su recuerdo en mí, se me aparece al azar: en los ojos del espejo, en la caída de una hoja ( ¿qué tiene que ver una caída con ella, si siempre fue un vuelo?), en la calle; pero donde más se me da el recordarle es en los sueños, y no porque yo quiera, es algo más adentro de mí que la llama, que pide con urgencia su presencia, inagotable luz, sombra entre voraces gritos.
 A mí me toca olvidar, a mí me  toca tener las pesadillas y tener una pesadumbre en mis manos, pero prefiero recordar, subvertir la pesadilla en sueño y amar.
      

lunes, 28 de abril de 2014

Lo que no hay que hacer.



Hay muchas cosas en las que no creo, desde pensar que pasar por debajo de una escalera trae mala suerte, hasta no tener una idea clara de lo que es Dios. Las formulas del destino y los gatos negros que pasan enfrente de mí no me preocupan.
  No tengo idea de donde viene ese pensamiento que me hace ignorar las creencias. A veces en las conversaciones de familia salen historias de esas creencias; por ejemplo, lo de ver que de un lugar salen llamas y rápido pensar que hay dinero enterrado; los sueños que pronosticaron eventos de fortuna o desfortuna. De seguro todas las familias tendrán para contar relatos parecidos.
  No quiero hablar mucho del tema porque también lo desconozco. Hablo ahora de ésto ya que me ha ocurrido algo que tal vez si me haga cambiar de parecer con estos temas.

Una ocasión vino una amiga mía a la casa, es una amiga  que quiero mucho, siempre es aprender nuevas cosas con ella. Pasó el rato cuando noté que tenía un collar con una piedra negra, que colgaba con inusual misterio, parecía que flotaba; era una clase de hoyo negro que solamente conduce a su centro los pensamientos. Le pregunté a ella que qué era ese collar, tratándolo como si fuera una pregunta sin importancia. Hice mal, porque al momento de decir la pregunta lo toqué, rápidamente me lo quitó de la mano y dijo que "si alguien más, que no fuera ella tocaba, tocaba el collar le pasaban cosas malas".                   El miedo me atacó, y eso que no creo en el poder de las piedras o cuarzos, me aterró la idea. No quise aparentar miedo (tonto de mí) y lo volví a tocar para ver la reacción de ella. Aquí comenzó todo, pienso yo, porque al momento de tocarlo no es que le pasaran cosas malas, más bien a mí me empezaron a suceder. En primer lugar, e instantáneamente, se enojó conmigo y desde que se fue ella, no me ha vuelto a dirigir la palabra (van como dos meses). Después una tras otra: en la escuela me fue mal en una materia, mi madre se puso mala de la hipertención (la peor de todas), me he sentido mal de salud.
   Eventos que merecen el miedo. Siempre hay que dudar, pero a veces es muy difícil interpretar los eventos que no podemos explicarnos.    
   

miércoles, 16 de abril de 2014

La carta de siempre.


Todos los latidos un: te amo. Así amaneció otra vez en mí el amor que duerme. Buscando un papel de la escuela me encontré con una carta tuya, la leí como quien ve morir a una mujer, como quien escucha la parte última de una canción. No me acuerdo cuando me la diste, pero siento lo mismo que aquella vez. Y tu letra siempre será la misma, y tus palabras pertenecen a mis memorias de joven y absurdo que era en ese entonces. Y pienso en ti ahora, se que algún día nos volveremos a ver y será como siempre nos hemos visto: desconocidos conectados por el amor. Amantes anónimos y secretos.

martes, 15 de abril de 2014

¿Guíame?


Mi deseo es tenerte, saberte presente a mí lado, sin que seas para mí, sin que te entregues a la vehemente pasión, que es fruto rojo-sangre. Cuantas cosas daría para verte y no olvidarme nunca de tu cara, desde el día hasta que las horas hagan la noche una y otra vez hasta morir uno de los dos. Entregaría toda una vida, mis recuerdos de infancia, la oportunidad de volver a soñar, la entregaría, porque la fiesta de tenerte sería el mayor de los sueños. Una realización de lo humano.

Toda oportunidad es un encanto, y me despojaría de mi carne y de mi alma mi ser, para hacer el ritual de la soledad en soledad y en somnoliento desvarío, una vez más. Solamente un vez, pero que esa vez dure en sí misma lo que el amor ha hecho del tiempo: un alboroto de segundos que son minutos que son horas que son una despedida.    

domingo, 13 de abril de 2014

sino


Una roca cae y nadie escucha el sonido de su potente rodada hacia abajo, nadie sabe que ha caído, pero ha creado un nido en su recorrido, hizo un camino donde ahora circula el agua al bosque sediento, esquivó un jardín, y quedó en un claro donde se posan sobre ella las aves. La roca no tiene vida, y sin embargo la vida se extendió a su destrucción y desplazamiento. ¿No podría ser así una bala penetrada en el pecho de Dios?